Se viene la Libertadores - RedGol

Se viene la Libertadores

Por Rodrigo Leiva Echeverría - Socio de la Asociación Hinchas Azules.

Se nos viene el año 2018 con uno de los mayores desafíos que puede tener un equipo de fútbol de esta parte del mundo: jugar la Copa Libertadores de América.

Admito plenamente que es uno de mis sueños de vida ver a mi equipo y camaradas de sentimiento festejando la obtención de dicho certamen, no tan sólo por la importancia que tiene en sí mismo, sino porque permite jugar el campeonato de clubes más importante a nivel mundial y que ningún equipo chileno ha podido ganar.

Los primeros recuerdos que se vienen a mi mente de participaciones del cuadro Azul en esta copa es esa dramática definición a penales del año 96 contra Defensor Sporting mientras la observaba en una pizzería de mi amado Puente Alto en compañía de mi padre y hermano, dónde después de perder 2-1 (goles de Abreu y del gran Leo), nuestro gran Sergio Vargas tras contener el penal de Do Santos (después de una interminable ronda de penales), nos entregó el paso a los cuartos de final. Allí el rival fue el siempre peligroso Barcelona de Guayaquil, pero los derrotamos con goles del “Matador” y Víctor Hugo en el Nacional (con la tremenda lesión de Golberg que asustó a todo el mundo futbolístico) y sacando un sufrido empate 1-1 gol en Guayaquil con un gol de penal del implacable Patricio Mardones tras una jugada maradoniana de Don Marcelo Salas en los minutos finales del partido. Luego vino lo ya sabido por todos, el gran robo de River Plate concretado por el árbitro ecuatoriano Alfredo Rodas, negándonos el paso a una final que hasta el día de hoy se nos niega.

Antes de esa Copa, mis únicos recuerdos coperos eran la triste eliminación de la primera fase de la Copa del 95 a manos de Católica en un sorpresivo partido definitorio el 12 de abril, donde a pesar de un gran gol de Mardones tras un muy buen desborde de Cristián Castañeda terminamos perdiendo 1-4 en un gran partido de la dupla argentina conformada por Acosta y Gorosito; y la semifinal perdida contra Peñarol en la Copa Conmebol el año 1994, tras haber eliminado a Oriente Petrolero y a San Lorenzo en las fases previas.

Luego, hablando con mi mejor enciclopedia chuncha que he tenido en mi vida (mi padre), me contaba que la del 96 no era la primera semifinal de la Libertadores que perdíamos, señalándome cómo el año 1970, después de ganar en Santiago 1-0 (con gol del gran puntero azul Pedro Araya) y de perder en Montevideo 2-0, quedamos eliminados contra Peñarol de Uruguay (tres veces campeón hasta esa fecha de la Copa los años 1960-1961 y 1966) en un partido de desempate jugado en Avellaneda que se empató 2-2 y que por diferencia de goles en los partidos de ida y vuelta quedamos eliminados. También me contó también que fuimos el primer equipo chileno en disputar este torneo el año 1960, donde quedamos eliminados contra “Millonarios” equipo del hermano país de Colombia.

Debo confesarles, que a medida que ha pasado mi vida, me he convertido en un fanático de esta Copa y no tengo ningún problema en decir que se ha convertido en una obsesión en mi cabeza y corazón. Fue por eso que disfruté con algo llamado “personal stereo”, mientras estaba de vacaciones, el 23 de febrero del año 2000 el triunfo ante Atlético Nacional por 4 goles a 1 en el primer partido de la fase de grupos, no pudiendo obtener la clasificación a pesar de haberle ganado al Atlas en la última fecha 3-2 con goles de Tello, Rivarola y el “Pollito” Arancibia, clasificando el equipo mexicano junto a River Plate a la otra fase.

Luego vino la Copa del 2001, en donde nuestra verdadera bestia negra fue el equipo Paraguayo de Cerro Porteño, quién nos ganó en el Nacional y humilló en Paraguay, clasificando junto a Palmeiras a la siguiente fase. Copa en la cual jugó David Pizarro marcando uno de los goles que nos dio el único triunfo en el estadio Miguel Grau del Sport Boys de Perú.

Tuvimos que esperar como familia Azul hasta el año 2005, para poder pasar a los octavos de final. Con un gol que grité como pocos, el marcado en los descuentos por el gran Christian Martínez (hermano del gran “chinito” Martínez) ante el equipo argentino de Quilmes. También destacaron en esa fase de grupo los goles marcados por nuestro querido “Hippie” Gioino ante Sao Paulo y con ellos enfrentar en los octavos de final a un tremendo rival como fue el Santos de un tal Robinho, a quién pudimos vencer en el partido de ida jugado en el Nacional con goles del Gran Rivarola y de Patricio Galaz, pero nada pudimos hacer en Brasil perdiendo por tres goles.

El 2009, debe ser la Copa en la cuál con más euforia he gritado goles azules, esos que tú sabes que son un imposible, por un mal rendimiento del equipo, por buen nivel del rival, por condiciones adversas. Todos estos factores fueron los que vivimos en México, cuando con un gol de Marcos Estrada por medio de un tiro libre (su especialidad), que valió el doble por ser de visita (jugando con un hombre menos por la torpe expulsión a comienzos del partido de Mauricio Arias), pasamos a la fase de grupo, eliminando a un gran rival como fue el Pachuca. Y ya en el partido final de esta fase, sólo debíamos ganar en Bolivia al Aurora para pasar de fase, en una cancha en pésimas condiciones y exhibiendo un mal nivel de juego, pero dando la vida en la cancha, apareció un cabezazo de Juan González que lo grité con incredulidad, con rabia, con gratitud.

El año 2010 lo recordaremos por una serie de acontecimientos que el pueblo Azul jamás olvidará. Ganamos como visitantes en Venezuela, Perú y en Brasil. Grité con locura el gol heroico de nuestro héroe “Gokú” en nuestro país hermano. Presenciamos el gran paso a Cuartos de Final con el gol de último minuto de Pelusso, perdón… de Seymour. Cómo olvidar ese triunfo ante Flamengo de Brasil con los goles de nuestros defensas centrales y del uruguayo Fernández, para luego culminar el paso a nuestra tercera semifinal en un Santa Laura repleto, con el hermoso “globito” de Montillo. Ese gol no lo grité, estaba tan contento pero al mismo tiempo tan maravillado que sólo me reía y unas lágrimas me caían ante una locura desatada y provocada por uno de los jugadores más queridos por la hinchada (pero que los administradores de Azul Azul no quieren traer). El 03 de agosto del año 2010 estuvimos muy cerca de llegar a esa final, luego de haber empatado en México ante Chivas, con un tremendo gol de nuestro querido Olarra. Pensábamos que se podía, pero un infortunio de Miguel Pinto y mucha impericia en el área rival, nos privó de esa soñada final, provocando en mí una tristeza que aún no olvido.

Aún no se nos pasaba la pena de esa noche del 03 de agosto del año 2010, y la tremenda era de Sampaoli nos permitió disputar la Copa del 2012 (con la partida clave en último momento de Gustavo Canales). En esta Copa pudimos superar una fase de grupos extremadamente difícil, con rivales de jerarquía y que llegaban en muy buen momento, como Peñarol, Nacional de Medellín y Godoy Cruz. Quedando en la retina de todo el país ese gran triunfo que se obtuvo en Mendoza ante Godoy Cruz por un gol a cero (Henríquez), pero no tan sólo por el triunfo, sino que por los 15 mil hinchas Azules que viajaron a Argentina (convirtiéndose en el equipo que más hinchas visitantes ha llevado en un partido de Copa).

Luego vino el 10 de mayo del año 2012, una noche realmente mágica, de esas que nunca olvidaré. Ese 6 a 0 que volvió a consolidar el “lo damos vuelta”, derrotando a un Deportivo Quito que nos había ganado 4 a 1 en el partido de ida. Esa noche deslumbró el equipo con actuaciones sobresalientes de Junior Fernández, Ángelo Henríquez, Marcelo Díaz, el equipo en general, jugando con ese ritmo único que implementó el entrenador de Casilda. Luego vino esa cuarta semifinal ante Boca, en la cual las sensaciones se mezclaban: la gran alegría de haber visto a tantas y tantos camaradas viajando al país hermano, haciendo el carnaval en la “Bombonera”, con la impotencia de haber visto en la cancha un equipo desconcentrado y sin la mística mostrada en todo ese proceso. Aún pienso que habiendo hecho un gol de visita todo hubiera sido distinto, ni siquiera el ingreso de Ubilla (sigo sin entender su partida, se queda Carioca pero se va Ubilla que se identificó plenamente con los colores), pudo darnos ese preciado gol, que tampoco llegó en el partido de vuelta. En un primer tiempo que nos salvamos del gol del equipo visitante, se vino un segundo tiempo que como mínimo merecimos ganar el partido, creándonos innumerables ocasiones de gol con Ruidíaz, con remates de Marcelo, pero ese día como en las tres ocasiones anteriores el destino no quiso que llegáramos a nuestra primera final.

Luego del 2012, hemos participado en la Copa del año 2013, donde no pudimos pasar de fase de la mano de Franco como entrenador. Participación que se recordará por el gran triunfo obtenido en Argentina ante Newell’s Old Boys el 5 de marzo, con goles de Marino y de nuestro querido “Príncipe”, para luego no poder pasar de fase por contundentes derrotas sufridas como local ante el mismo equipo argentino y contra Olimpia de Paraguay.

La del 2014, la recuerdo en gran medida por habernos convertido en el primer equipo Chileno en ganar como visitante en todos los países de Sudamérica por Copas Conmebol, después de ganar el 6 de febrero en el repechaje a Guaraní por tres goles a 2 ( Fernández, Rubio e Isaac Díaz), si bien no pudimos clasificar aún recuerdo esa partido en Uruguay contra Defensor Sporting, que con la victoria clasificábamos, y a pesar de que partimos ganando con gol de Ramón no pudimos mantener esa victoria, empatando con el equipo uruguayo que luego se convertiría en semifinalista de la Copa. 

El día miércoles 20 de diciembre se realizará el sorteo de la Copa, ya sabemos que no enfrentaremos en la fase grupos a Palmeiras, Estudiante de la Plata, Independiente de Avellaneda, Libertad, Emelec, Bolivar y Cerro Porteño por estar en el bombo 2.

Comienza una nueva Copa y mis expectativas vuelven a estar. Es nuestro derecho poder soñar con ganar esa Libertadores, somos una hinchada que no le teme a lo imposible. Es más, nos creamos y fortalecimos escuchando el “no podrán”, estuvimos 25 años sin ser campeones, estuvimos en segunda (a mucha honra) y nunca perdimos la mística de alentar y de ir por todo siempre, pidiéndole a nuestros jugadores que se maten en la cancha como [email protected] lo hacemos en la galería, y de la misma forma lo haremos en esta Copa, exigiéndole a la Sociedad Anónima que se preocupe de reforzar a un equipo que realmente lo necesita, porque la mística de la gente estará como siempre.

Foto: agencia UNO