La crítica necesaria - RedGol

La crítica necesaria

Revisa una nueva columna sobre Universidad de Chile tras la dura derrota del Chuncho contra Audax Italiano, realizada por Andy Zepeda, Presidente de la Asociación de Hinchas Azules.

Saber criticar:

Me siento en la necesidad de partir esta columna declarando algo que para mí es un principio y que, siento yo, todos deberíamos adoptar, por el bien de la U. Y es que es típico de los momentos aciagos el hacer resurgir esa noción de que al equipo hay que apoyarlo y no criticarlo. Colijo que esto se desprende de un problema cultural que tenemos en nuestro país: creer que criticar es básicamente lo mismo que chaquetear.

Digo esto porque tras la estrepitosa sacada de cresta de este sábado de la U frente a Audax, emergieron hinchas con el ya agotador discurso de que a la U hay que apoyarla siempre y no criticarla. Es cierto: hay que estar siempre, en las buenas, en las malas y en la peores. Eso, hasta ahí, es verdad. Pero en ningún caso eso debería significar que tengamos que bancarnos absolutamente todo. Hay que ser capaces de hacer la crítica, pero ahí viene el problema, porque hacer una crítica de manera constructiva y no caer en el chaqueteo es un arte que no todos manejan. Es obvio: cuando estás enojado y triste, el comentario amargo te sale de la guata y no de la cabeza. Por eso hay que darse un tiempo, analizar y proponer soluciones, siempre con respeto. Si no, más que criticar, estás tirando caca. Y eso, tienen razón los hinchas, no corresponde.

Errores e imponderables:

Qué porrazo nos dimos. Ni en la peor de las pesadillas íbamos perdiendo y nos expulsaban a un jugador apenas iniciado el juego. Eso te desarma todo y hace que todo lo que venga después sea difícil de analizar. Sin embargo, uno espera ciertos gestos, ciertos reacomodos y decisiones que, frente a Audax, nunca llegaron.

El primer gol nace un lateral del rival en ¡la mitad de cancha! Tal nivel de desconcentración no es un imponderable. Entrar concentrado a un partido que te puede dar o acercar al título es lo mínimo que se puede pedir a un equipo que, se sabe, tiene desacomodos serios. O sea: entramos mal.

Y bueno, si te hacen un gol los 16 segundos producto de la desconcentración, entonces ¡CONCÉNTRATE! Párate bien en la cancha, aprende la lección. Lo que ocurre a Vilches instantes después de ese gol es mezcla de infortunio y error. Bien podría haber sido solo amarilla, sí, pero su posición y un exceso de rigurosidad de Tobar le significan la roja. PSin embargo, lo relevante es darse cuenta de por qué le pasa eso al jugador. No le pasa solo porque Santos sea más rápido que él y lo haya enredado. Nuevamente todo pasa por atacar desordenadamente y quedar mal parados.

Trascendiendo al partido mismo, también es cierto que las lesiones de Pinilla (además suspensión, en su caso), Guerra y Herrera, sumada a la suspensión de Zacaría, nos condicionaban demasiado. Pero estaba la fe en que Ubilla, Díaz y Arancibia pudieran arreglárselas para hacer al menos un golcito y que la defensa anduviese fina para mantener el arco en cero. Con eso bastaba. Pero, como ya sabemos, la realidad fue muy distinta.

Hoyos no alineó a Arancibia. No logro imaginar qué cosa tan terrible puede haber hecho este muchacho para que Hoyos lo tenga tan poco considerado. Con Pinilla y Guerra descartados, era el momento del Pollito Jr, pero ¿qué hizo Hoyos? Buscó el lugar más oscuro y alejado del banco y allá lo mandó. Entró en el segundo tiempo, cuando ya el asunto era casi imposible, con tres goles abajo y el equipo tratando de no desbalancearse en defensa. Entró bien, intentando y generando peligro, pero al final solo acrecentó las dudas de por qué diablos no entró desde el minuto 1.

Sin embargo, quizá el error más grande de Hoyos fue el no haber afirmado nunca la estantería. Si te echan a un central y más encima vas perdiendo, haz cambios y reacomoda. Luego, con lo que tengas en cancha, busca la manera de generar peligro. Pero tienes que darle seguridad y confianza al equipo y dejar que los volantes cumplan sus funciones. El segundo gol es sintomático. Cuando Martínez abre la pelota a la derecha son cinco azules contra tres audinos, pero solo Jara y Reyes llegan a contrarrestar el centro de Cornejo. La displicencia de Matías y la falla técnica para atacar la pelota son para llorar, pero ahí tenía que estar un central. ¿Dónde estaba el otro central que quedaba en cancha? Al borde del área grande porque fue a buscar a Cornejo. Para mi ese gol, si bien hay responsabilidad de Rodríguez, es de índole estratégica, y el estratega de la U es Hoyos.

¿Dónde estaban Contreras? ¿Echeverría? Lo más doloroso de esto es que, al menos en defensa, Hoyos tenía opciones para haber enfrentado el partido de otra manera. Y esto me lleva a otro punto de esta columna.

La tozudez de Hoyos:

La estadística es eso, un montón de números. Pero esos números suelen ser reflejo de patrones y pautas. ¿Qué decía la estadística? Que en cinco partidos sin Jara, a la U le marcaron tan solo un gol. Ahora dice que con Jara a la U le marcaron seis goles en dos partidos. Si hoyos no ve lo evidente, es porque no quiere ver.

Contreras será limitado y no hay partido en que no se equivoque, pero es tácticamente disciplinado y cumple. Fue con él y Vilches en cancha que la U logró su mejor rendimiento defensivo. Todos lo vemos, menos Hoyos. Echeverría hizo el partido de su vida contra Wanderers en Playa Ancha y luego Hoyos no lo consideró. ¿Qué pasa por la mente del profe? No hay como saberlo, porque cuando se le pregunta, evade las respuestas y tangencialmente deriva a la metafísica. Esa es otra cosa que debe cambiar.

Acá no debiera haber dobles lecturas. No se trata de gustos futbolísticos. La realidad es que con Jara la U baja mucho su rendimiento y eso tiene una solución lógica, pero que no es aplicada por razones que escapan a la comprensión.

El factor Jara:

Me quiero detener en Gonzalo Jara, y lamento mucho si me contradigo con lo que partí escribiendo y alguien le parece demasiado cruda la crítica, pero no puedo permanecer impávido frente a alguien que le falta el respeto a algo que para mí es tan sagrado.

Haciendo memoria y considerando todas las veces en que el jugador ha perjudicado al equipo, he llegado a la conclusión de que, más que limitado o displicente, Jara es derechamente tonto. ¿Se acuerdan de cuando escupió a Buonanote? ¿O cuando metió su dedo medio en el trasero del jugador Cavani? ¿O de las otras cuatro expulsiones que ha tenido? No es solo sucio, sino que además tiene una evidente falta de criterio y su nivel de inteligencia emocional oscila entre el cero y la nada.

Lo del sábado pasado es ejemplificador. Vas perdiendo por tres goles, echaron a tu compañero en la zaga, cometiste una falta que es para amarilla y ¿¡APLAUDES AL ÁRBITRO!? ¡Eres profesional, viejo! Si te duele la derrota, juega bien, ordena la defensa, échate al equipo al hombro, encara al DT y exígele que ponga otro central o nos comemos una goleada histórica, ¡pero no vayas y aplaudas al árbitro! ¡Qué te pasa! Cuando juegues en Gonzalo Jara FC haz lo que se te venga en gana, pero estás defendiendo a la U, no nos jodas compórtate a la altura.

Para mí, este tipo de jugador no puede estar en la U. No porque sea discreto su nivel, sino porque es un peligro constante y por momentos es fiel representante del anti fútbol.

El vacasagradismo:

Es difícil hablar de las famosas “vacas sagradas”, porque en ciertos casos hay un componente de subjetividad. Donde algunos ven que hay jugadores con malos rendimientos que se sostienen solo por su nombre y lo que han dado en el pasado al equipo, otros ven un verdadero aporte o simplemente la ausencia de una mejor opción.

Pasa así con Lorenzetti. Algunos lo quieren fuera, pero para mi es vital en la tenencia del balón. Su problema es que requiere de los compañeros precisos, por que él solo no puede, y son esos compañeros lo que le faltan. Beausejour fue en algún momento ese apoyo, pero hoy no logra mantener un nivel aceptable. Al Duende yo le eximo de la categoría de vaca sagrada, lo considero aun un real aporte al juego de la U.

Caso diferente el de Jean Beausejour, que, me da la impresión, solo sigue jugando por su nombre y porque costó dos millones de dólares (Ay… Heller). Para ser justos con Jara, el rendimiento de la U bajó cuando volvieron él y Bose. Hasta antes de eso, el funcionamiento de la franja izquierda andaba bastante bien.

Un caso especial es el de Matías Rodríguez. Hay que aceptar que ya no volverá a ser ese jugador que uno no sabía cómo estaba siempre en las dos áreas. O es volante ofensivo por derecha o defensa, pero Hoyos tiene que saber que no le da para ambas cosas. Es un desgaste que simplemente ya no puede hacer. Cuando va y encara tiene aún buenos momentos, y a veces en la faceta defensiva también anda bien, pero es tan inconsistente que uno no sabe qué esperar de él, queda siempre supeditado al rival que enfrente y tiene que saber estar por sobre eso. Creo que hoy, Schultz (actualmente a préstamo en O’Higgins) podría cumplir mejor esa función, como hizo en Wanderers. Pero es simple: si no tiene el nivel, tiene que ser banca.

El caso de Jara no resiste análisis. Simplemente no tiene el nivel y las competencias para estar en la U.

Los otros errores:

¿Era el momento de darle un contrato a Hoyos hasta 2019? Creo que, para variar, y así como lo hizo con el tema estadio, Heller se apresuró. Lo lógico era esperar a ver cómo se daban las cosas, pero él va y le renueva a Hoyos por dos años más. Carlitos tiene que saber que una de las grandes razones por las que la U perdió todos los fondos en la caja para la construcción del estadio y tiene permanentes números rojos ($4.500 de pérdidas en 2016) es la gran cantidad de dinero que ha debido desembolsar por concepto de cláusulas de recesión. Tal vez Hoyos sale campeón, pero no sé si este cúmulo de malas decisiones, si esta inconsistencia y esta permanente falta de autocrítica es lo que quiero para la U.

Por otra parte, justo antes del partido pensaba en lo tremenda que podría ser hoy la última línea de la U con tres formados en casa como Lichnovski (que prácticamente está pidiendo que lo llamen), Echeverría y Nico Ramírez, absurdamente enviado a préstamo a Temuco, donde ha sido ya al menos un par de veces elegido como mejor jugador del partido.

No quiero hablar del error que fue el haber dejado partir tan temprano a Igor, eso ya pasó, pero sí de lo mal pensado que fue el haber mandado a préstamo a un jugador como Ramírez. Sí, quizá sin ese préstamo no explotaba, pero también es plausible pensar que pudo haber explotado en la U, y no estaríamos pasando estas miserias. Era cosa de darle opciones.

Lo de Echeverría tiene solución más sencilla y obligada. Sin Jara ni Vilches, tiene que estar, al igual que Contreras. Espero de corazón que anden bien y no suelten más el puesto, porque para mí se lo ganaron hace rato.

¡Vamos todavía!

Increíblemente, las posibilidades de ser campeones todavía están. En el peor de los casos, quedaremos a 3 puntos del puntero con 6 por jugar. Mientras haya opciones, que seguramente será hasta la fecha 15, la U tiene que seguir peleando. Pero para pelear hay que tener argumentos y nuestra principal tarea, hoy, más que ser campeones, es encontrar esos argumentos. Hay que ordenar la mesa, poner las cartas precisas en los lugares precisos.

Si fracasamos en la búsqueda del título, aun quedará la Copa Libertadores de América y ahí sí que no podemos darnos el lujo de cometer los errores que hemos cometidos hasta acá. No podemos alinear con Jara y tener a Echeverría en banca, por ejemplo.

Mientras tanto, la hinchada seguirá estando, pero haciendo las críticas que corresponde y como corresponde. Quedan dos partidos que sin duda serán brutalmente difíciles, pero insisto: si nos ordenamos, podemos al menos ganarlos. Si alcanza o no para campeonar, ya no depende de nosotros, pero debemos al menos jugar bien.

Foto: Agencia UNO