Fútbol y política, una innegable relación - RedGol

Fútbol y política, una innegable relación

Por: Francisca Martínez, colaboradora Asociación de Hinchas Azules.

En un país como Chile, donde la gran mayoría de los servicios públicos han sido privatizados resulta complejo encontrar verdaderos espacios donde la democracia sea un hecho y la participación o representación sea efectiva. Por eso durante muchos años, la pertenencia a un Club de fútbol de la envergadura de la Universidad de Chile cumplía con la posibilidad de participación y representación no solo en la administración política, sino también identitaria en la formación de sus jugadores, así como también en la relación con los socios. Y aunque hoy La U como empresa privada no es el mejor ejemplo para hablar de democracia, en la cancha de fútbol como tal, en el 11 contra 11, en los 90 minutos de juego si lo es, ya sea en planos simbólicos, políticos y sociales. Lo anterior es el anhelo con el que todos los hinchas soñamos, un club que vuelva a entregar la posibilidad de hacer una mejor sociedad a través de él.

En la cancha cada equipo representa ideales, valores y costumbres conforme a lo que han construido a través de su historia, de la mano de sus dirigentes, jugadores y seguidores, por medio de organización y convicción. Esto también ocurre en la política donde cada corriente ideológica contrapone sus argumentos según sus intereses, apuntando a convencer a las masas para que presten su apoyo a las diversas propuestas de administración. De la mano con lo anterior es atemporal pretender sostener el argumento que el fútbol es el opio del pueblo y que a las y los hinchas nos enajena de la realidad, ya que este deporte a diferencia de la mayoría, puede ser disfrutado y practicado en los sectores más populares y marginados como en los eternamente pudientes, aquí sucede el roce social que hoy es muy difícil ver en escuelas, barrios ni lugares de trabajo, debido la segmentación de clases que nos ha impuesto el sistema que hoy rige en nuestro país.

El fútbol y la política mantienen una relación muy estrecha y bien lo entienden quienes se dedican a la política, por algo echan mano de figuras deportivas que dado su posición en algún equipo de fútbol de alta convocatoria permiten entregar el mensaje a quienes siguen un equipo en particular o a la selección masculina en general. Muy bien lo hizo saber Piñera en esta vuelta, quien enlisto a José Rojas (ex Universidad de Chile) y a Gabriel Mendoza (ex Colo-Colo) teniendo muy claro  el arrastre que puede generar cada figura en quienes los siguen afectuosamente por lo que respectivamente entregaron en cada club. Como si haber sido dueño de dos equipos profesionales y principal promotor de la privatización del fútbol no hubiesen sido suficientes para hacerse un nombre en la escena local. Sin embargo, es decisión de cada persona elegir a quién apoyar, por mucho que dejen ver lo desclasados en lo que los han convertido los sueldos millonarios del fútbol y la tv.

Y es que el fútbol está en todo, y la política también. Los sentimientos y pasiones que despiertan no son azarosos, parecieran tener un relato, una historia que los lleva al aquí y al ahora. Hoy la política chilena nos presenta la rivalidad de dos corrientes ideológicas, que estemos de acuerdo o no con lo que plantea cada sector, sin duda alguna aumenta la expectativa e incertidumbre del resultado final, y si fuésemos un país educado en cuestiones civiles este enfrentamiento debería causar tanta expectativa como un clásico de los azules contra los albos, ¿la razón? porque se están contraponiendo ideologías, formas de organizar y administrar los recursos que nos pertenecen a todas y todos los chilenos. Si tuviéramos la formación y convicción suficiente para organizarnos dentro de un club de fútbol, bien podríamos incidir en la toma de decisiones de este país como una voz única y validada desde las bases, como un interlocutor activo, coherente y cohesionado, lo suficientemente potente como para dar vuelta el tablero luego de haber transparentado las necesidades y oportunidades de cada organización.

Asimismo, una de las cosas hermosas que entrega el fútbol es lo imprevisible de los resultados, aunque un equipo cuente con estrellas de sueldos millonarios, es en los 90 minutos, en el 11 contra 11 los que escriben la historia y siempre existe la posibilidad de dar vuelta lo que parecía escrito, como ocurrió ayer, con respecto a las encuestas que daban al candidato de Chile Vamos por ganador con amplia ventaja, cosa que en la realidad no sucedió. La ciudadanía expresó su propia verdad y el Frente Amplio, símil a un equipo de la B por sus recursos y cantidad de seguidores comparado al aparataje de RN, dio la sorpresa, desestabilizo el duopolio e hizo temblar a los viejos de siempre, con una mujer clara y firme a la cabeza.

Muy bien deberíamos los hinchas del fútbol, y de Universidad de Chile en particular tomar este ejemplo de renovación de aire, propuestas y formas de hacer política para hacernos cargo de nuestras propias aspiraciones, utilizar todo el amor por la institución, la convicción y el aguante que nos caracteriza para trabajar por un club deportivo y social, donde los hinchas bajo la figura de socio, en conjunto con los jugadores y dirigentes electos democrática y trasparentemente podamos participar de la toma de decisiones, de la construcción de espacios sociales que nos permitan fortalecer el apoyo mutuo y la sana convivencia, y podamos de una vez por todas salir de este terrible individualismo que no nos permite ver lo grande que somos si estamos unidos.