Calambres en el deporte: qué son y cómo prevenirlos - RedGol

Calambres en el deporte: qué son y cómo prevenirlos

Recientes estudios demuestran que no existe una causa conocida que se asocie directamente con los calambres. Llevar una buena planificación y entrenar específicamente en intensidad, volumen, nutrición, hidratación, evita la aparición de estos.

Los calambres son contracciones involuntarias de uno o más músculos que cursan con dolor leve o intenso y que suelen aparecer con mayor frecuencia en deportistas, pero pueden presentarse en cualquier individuo.

Recientes estudios demuestran que no existe una causa conocida que se asocie directamente con los calambres.

Hace muchos años se estudiaron las causas por las cuales personas que trabajaban en condiciones de calor y humedad sufrían calambres musculares. Concluyeron, en ese minuto, que los trabajadores cuando sudaban se deshidrataban y perdían electrolitos generaban estas contracciones involuntarias. El problema de estos estudios es que sólo analizaban el sudor de personas que sufrían calambres y no el de los que no los sufrían, que estaban sometidos a las mismas condiciones.

Concretamente la sudoración no reduce la concentración de electrolitos, si no que la aumenta, el sudor es hipotónico, si bien se pierden electrolitos, lo que más se pierde es agua, lo que aumenta la concentración de electrolitos en la sangre.

Para pensar…Si los calambres estuvieran causados por la deshidratación y la pérdida de electrolitos ¿no sería lógico que experimentáramos los calambres en todos los músculos? La deshidratación afecta a todo el cuerpo por igual, ¿por qué sólo aparecen calambres en aquellos músculos que estamos ejercitando? ¿O en un músculo en particular?

Ahora, existe una teoría (Martin Schwellnus, 1997) que podría ser la causante de los calambres, que tiene relación con la disfunción del reflejo neuromotor causado por fatiga muscular (sobrexigencia de grupos musculares).

En el caso de deportistas que son los más propensos a acalambrarse, procurar reducir la fatiga y no superar los umbrales a los que estás acostumbrado a entrenar. Llevar una buena planificación y entrenar específicamente en intensidad, volumen, nutrición, hidratación.

En otras palabras, si tu entrenamiento más largo ha sido de 4hrs y tienes uno de 6hrs te estás arriesgando mucho a sufrir calambres las dos últimas horas.

Un buen calentamiento también puede ser muy útil a la hora de preparar la musculatura y poder salir en las mejores condiciones posibles y retardar así la aparición de la fatiga.

El descanso es crucial para evitar la fatiga. El buen dormir y el descanso post entrenamiento/carrera

Estrategias de regeneración muscular como masajes, sesiones de fisioterapia y/o estiramientos pueden ser una buena idea para mantener el músculo en óptimas condiciones

Ahora bien, como no existen teorías que se asocien 100% con los calambres es necesario mantener el equilibrio electrólito durante el ejercicio para una correcta contracción muscular. Por ello es primordial tener una buena alimentación: almendras, espinacas, porotos, palta. Calcio: brócoli, almendras, kale, sésamo, lácteos, plátano, tomate, naranjas y bebidas isotónicas (ejercicio de más de una hora de duración y alta intensidad).