El Enemigo Interno - RedGol

El Enemigo Interno

Columna azul que analiza razones por las cuales la U nuevamente no pudo ganar en el estadio Monumental y acrecienta aún más, una racha negativa que ya parece interminable. 

Andy Zepeda Valdés – Presidente Asociación Hinchas Azules

Digámoslo sin rodeos y de manera tajante: hoy por hoy, y desde hace una década, Azul Azul es el enemigo n°1 de la U. Claro, pueden haber conseguido copas, pero al mismo tiempo nos quitaron nuestra identidad. ¿Exageración? No creo. Ya son 17 los años en que no sabemos de triunfos en el Monumental. Nuestra falta de espíritu y carácter para enfrentar esa instancia es ya patológica. No ganar en el estadio con forma de cráter no es una maldición, es simplemente el precio de haber vendido nuestra alma.

Esa patología, esos síntomas, tienen su origen en el modelo que implementa Azul Azul. No es Carlos Heller, Conca o Álamos, sino la manera en que se construyen sus políticas. Es la plutocracia (el poder del dinero), es el cortoplacismo, es el enfocarse en el resultado inmediato antes que en construir un proyecto integral lo que nos tiene por decimoséptima vez consecutiva masticando mierda tras ir a Pedrero.

Veamos: ¿cuántos jugadores formados en casa alineó la U en este último clásico? Tres. ¿Cuántos jugadores con pasado en Colo Colo formó desde el arranque? Cuatro. Sí, aunque parezca un sin sentido, la U enfrentó un clásico con más jugadores con pasado albo que canteranos. Eso, en sí, no es lo que te hace perder los partidos, obviamente. Lo que te condiciona es tener a un puñado de jugadores que no sabe, que no entiende, que no dimensiona lo que es jugar y defender a la U. ¿Cómo pedirles que sientan la camiseta a jugadores que gustosos vistieron la del archirrival? “Pero son profesionales”, dicen algunos. ¿Y? El profesional juega en función de un contrato, juega al máximo de sus aptitudes técnicas, que es lo mínimo que se le puede pedir, pero para ganar un clásico hace falta más que profesionalismo. Hace falta actitud, coraje, valor, entereza, temple, amor propio y amor por escudo. Hace falta saber estar tranquilo ante la presión y la adversidad. Eso no te lo da el profesionalismo, te lo da el haber sido formado al calor de los colores que defiendes.

Ese es el problema de Azul Azul: no piensa en procesos, sino en productos. Forma jugadores como si fueran meros bienes, cosas que se pueden vender rápido. Quiere jugadores buenos para la pelota que sus representantes puedan transar a buen precio y así llenar las siempre escuálidas arcas de la empresa. No le interesa ese proceso de marcar a fuego los tejidos cardiacos del jugador con el chuncho. Les debe parecer una estupidez eso de inculcar valores e impregnar de mística a los más chicos. Entonces, no pidamos que jueguen como hinchas cuando solo son futbolistas. (No todos, por cierto. Imposible meter en ese saco a tipos que dan la vida en cualquier cancha, como Lorenzetti o Reyes.)

Uno tiende a preguntarse: bueno, si Azul Azul usurpó a la U el 2007, ¿cómo puede ser que en diez años no haya sacado jugadores identificados con la insignia y el escudo? Son pocos, pero los ha sacado, y por el mismo problema que plantea la necesidad de palear los déficits económicos, necesitó venderlos rápido: Ángelo, Igor, Valber y un par más. Luego, la lista de buenos jugadores que no terminaron de consolidarse y partieron a préstamos o vendidos a equipos más humildes es gigantesca. Y hay otra lista peor: la de buenos jugadores, que solo necesitaban más tiempo y oportunidades, pero que fueron reemplazados por foráneos y con pasado en el archirrival. El Nico Ramírez y el Chino Martínez, por ejemplo, terminaron excluidos y cediendo sus puestos a Jara/Vilches y Caroca (declarado hincha del equipo blanco).

¿Qué hacemos los hinchas en ese escenario? ¿Qué hacemos cuando la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas nos impide poder hacer algo y Azul Azul no tiene ni el más mínimo interés en dejar que nuestra voz tenga peso? Por ahora no podemos hacer mucho. Podemos hacer la crítica, inundar las redes sociales con descontento, pero basta con que Azul Azul haga lo de siempre, es decir, guardar silencio y desestimar ese descontento, para que todo quede en nada y el año entrante vuelvan a contratar a jugadores con pasos por el archirrival y siga formando jugadores sin identidad.

Sin embargo, el hincha debe saber que desde la Asociación Hinchas Azules se lucha fervientemente por cambiar esa maldita ley y lograr que los hinchas podamos decidir y cambiar las políticas de formación y contratación, que no sería sino el primer paso para recuperar nuestra alma. Hemos generado propuestas, las cuales han sido acogidas por la Comisión de Deportes del Congreso Nacional y pueden traducirse en cambios a la ley con el proyecto que hoy se tramita ahí.

Evidentemente, nada de esto nos asegura que el 2018 ganaremos en el Monumental ni que arreglaremos todo el desastre que Azul Azul, nuestro gran enemigo, ha generado desde 2007 a la fecha, pero será un primer paso.

El llamado es a abrir los ojos, a criticar a quien hay que criticar. A analizar y darse cuenta de por qué suceden las cosas. Pero más a aún: el gran llamado es a no quedarse en frases tipo “Fuera Heller” o “abajo la S.A.” y ponerse a hacer algo al respecto, porque los clásicos no los pierde solo el DT o los jugadores, los perdemos todos. Pero más importante: los ganamos entre todos. Solo de nosotros depende superar el cáncer que es Azul Azul y superar esta mala racha.