Dolor: los mejores no pudieron superar una desgracia ante el campeón del mundo y Alemania ganó la Copa de las Confederaciones - RedGol

Dolor: los mejores no pudieron superar una desgracia ante el campeón del mundo y Alemania ganó la Copa de las Confederaciones

La Roja fue superior ante un equipo muy bien trabajado y que no perdonó un yerro de Marcelo Díaz en un control ante la presión de los volantes germanos que terminó en gol de Lars Stindl. El equipo de Juan Antonio Pizzi dejó la vida, arrinconó al ganador del último Mundial, pero entre Marc-André Ter Stegen y la falta de precisión no se pudo. Arriba, guerreros. 

Una nueva final para Chile , esta vez ante el campeón del mundo, Alemania , buscando al nuevo monarca de la Copa de las Confederaciones en Rusia y con una Roja que arrancó ratificando por qué ha encandilado al mundo hace ya varios años.

Los primeros minutos del equipo de Juan Antonio Pizzi fueron notables. Gran presión alta y a los 4’ Charles Aránguiz profundizó, tocó atrás para Arturo Vidal y Marc-André Ter Stegen respondió a la altura, lo mismo a los 12’ tras un remate de Eduardo Vargas luego de que Pedro Pablo Hernández asfixiara en tres cuartos y la más clara cayó a los 19’, cuando el Guerrero la tomó tras recuperación del Príncipe, definió, dio rebote el golero alemán y Alexis Sánchez no pudo en la insistencia.

Chile era muy superior a los teutones hasta que llegó el minuto 20: Marcelo Díaz giró hacia afuera muy cerca del área propia, el control le quedó largo, lo apretó Timo Werner, robó, se sacó a Claudio Bravo y se la dio a Lars Sintld para que la empujara dejando a la Roja, en jerga de boxeo, sentida.

Si bien a los 23’ hubo una clara para los nacionales cuando pasó Mauricio Isla y Aránguiz no la calzó, lo cierto es que, de ahí en más, cayeron tres muy peligrosas para los de Joachin Löw: a los 35’, Sebastian Rudy con León Goretzka a espalda de Gonzalo Jara y el remate cruzado se fue desviado; a los 39’, Werner atrás con Julian Draxler y pasó cerca y a los 44’, Jara se la regaló al hombre del PSG, éste dejó solo a Goretzka y estuvo notable Claudio Bravo antes del pitazo, donde trató de levantar el ánimo de un cabizbajo Díaz.

En el complemento, Draxler pudo matar llevándose a medio mundo pero Jara cerró con lo justo. Arriba, Alexis tiró una diagonal notable y a Vargas no le quedó nunca, pese a la insistencia en el rebote. El mismo Edú sería protagonista a los 73’ cuando, tras pase de Aránguiz, ensayó una mediavuelta que exigió a Ter Stegen. En la siguiente, apretó la salida Alexis y un bombazo de Arturo no alcanzó a hacer daño.

Seguía el segundo aire de Chile y Aránguiz hizo que Ter Stegen se estirara nuevamente. Pizzi se la jugó enviando a Puch y Sagal cambiando a 4-3-3 y los dos recién ingresados tuvieron la gloria a los 83’: brillante Comando para madrugar al portero del Barcelona tras un envío de Alexis, lo dejó totalmente fuera de foco, tocó para el recién traspasado al Pachuca al centro y Ángelo no la pudo calzar bien, elevando lo que pudo ser su gloria. La última sería un tiro libre de Alexis muy bien pateado que encontró, otra vez, al portero bien ubicado y reaccionado rápido.

Perdimos, lloramos, nos dolió. Pero sólo porque esta generación nos enseñó que las finales se pueden disputar de igual a igual con cualquiera, se pueden ganar y no son un premio de consuelo los segundos lugares. Hay mucho dolor, pero aún mucho más orgullo. Arriba, guerreros. ¡Arriba y viva Chile, mierda!